“La Venecia del Norte”, Brujas.

Después de unas cuantas semanas de letargo debido a uno de los meses más temidos y estresantes para todos estudiantes universitarios…por fin, puedo contaros un poquito más acerca de esta ciudad belga, capital de  la provincia de Flandes Occidental. Hoy, Brujas.

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Luminosas y empedradas callejuelas, verdosos canales, atmósfera de romanticismo que envuelve cada esquina y, sin hacer demasiado esfuerzo, te ves inmerso en un viaje a través del tiempo que conduce a la cara más dulce de los siglos XII y XIII. Es fácil imaginar su esplendor en tiempos pasados, de hecho la UNESCO declaró, merecidamente, patrimonio de la humanidad al centro de la ciudad en el año 2000.

 Brugge, como se la conoce en flamenco, se encuentra comunicada mediante una gran red de canales al río Zwyn. Los canales caracterizan su trazado urbano medieval y gracias a ellos, Brujas es conocida con el sobrenombre de la Venecia del Norte.

En cuanto a la climatología de Brujas, no es demasiado amigable, ya que dada su cercanía al mar, la ciudad es generalmente lluviosa. Así que si os decidís a visitarla fuera de los meses de verano, no os olvidéis de llevaros un paraguas, por sí acaso.

En nuestro caso, tan solo disponíamos de un día para visitarla, así que optamos por ir junto a la compañía Buen día tours, y no nos arrepentimos. También podéis ir por vuestra cuenta tomando cualquier autobús-tren desde la estación Central de Bruselas (Bruxelles-Central / Brussel-Centraal), y en tan solo hora y media podréis disfrutar de sus encantos.

Por si os interesa tener algún mapa de la ciudad para recorrerla, la oficina de información y turismo de Brujas se llama In&Uit, se encuentra situada en ‘t Zand 34 y su horario de apertura a diario va desde las 10:00 a las 18:00, excepto los jueves que cierra a las 20:00.

 Qué visitar:

El casco antiguo de Brujas es de dimensiones muy reducidas, de hecho, la ciudad se puede visitar globalmente en apenas un día y en profundidad durante un fin de semana.
La característica única de esta maravillosa ciudad es desde luego su trazado completamente original del siglo XIII, algo de lo que muy pocas ciudades en el mundo pueden presumir.
Sus apacibles calles y plazas se rodean de muchas de las majestuosas casas construidas durante la edad dorada de la ciudad y gracias a un escrupuloso respeto arquitectónico, al especial diseño de mobiliario urbano y al cuidado de sus parques, canales y empedrado de las calles, la atmósfera de la ciudad mantiene el encanto medieval; de tal manera, que te hace viajar en el tiempo.

DSCN5343.JPGLos canales de Brujas, confieren ese especial carácter a la ciudad, son el legado histórico más importante de la urbe. Brujas mantiene y cuida estas infraestructuras con gran esfuerzo como su más preciado bien turístico.
A partir de la edad media los canales fueron mejorados para ampliar el abastecimiento marítimo de la ciudad, haciendo de los tentáculos del Zwyn, la espina dorsal de las comunicaciones marítimas de Brujas y favoreciendo así el comercio de exportación e importación. Entre todos destaca especialmente el de Sint-Janshospitaal, edificio gótico con 8 siglos de antigüedad donde los religiosos trataban a los peregrinos y enfermos. 

 Minnewater straat: Para la mayoría de los visitantes, Minnewater y su hermoso parque suponen el mejor punto de entrada a la hermosa ciudad de Brujas. El Minnewater es un lago canalizado, también conocido como el “lago del amor” , ya que pasa por ser uno de los  lugares más románticos de la ciudad, aunque no siempre fue así, ya que en el pasado este era el punto de amarre de las embarcaciones que seguían la línea náutica entre Brujas y Gante, y el gran trasiego de comerciantes y mercancías no dejaba espacio para las actuales praderas y jardines.
El lago tenía una segunda misión como depósito de agua, para mantener el nivel de los canales constante.DSCN5341.JPG

Uno de los símbolos de la ciudad es el cisne, siempre hay un montón de ellos junto a los canales y existe una leyenda que relaciona a los cisnes con Brujas para toda la eternidad.
Se cuenta que en 1488 el pueblo de Brujas había ejecutado a uno de los administradores de la ciudad perteneciente a la corte de Maximiliano de Austria, esposo y sucesor de la duquesa María de Borgoña. El administrador de la ciudad se llamaba Pieter Lanchals, cuyo significado en castellano es “cuello largo” y el escudo de armas de la familia Lanchals esta presidido por un hermoso cisne blanco. La leyenda dice que Maximiliano castigó simbólicamente a Brujas obligando a su población a mantener a los cisnes en sus lagos y canales hasta la eternidad. 

Al norte del lago, el parque se funde con la ciudad en la plaza de Wijngaardplein, donde los carruajes de caballos esperan a los visitantes recién llegados desde la estación para ofrecer sus agradables paseos por el casco antiguo.
Frente a la plaza, un elegante puente de amplias arcadas nos conduce a través de un resplandeciente pórtico blanco que brinda acceso al beatario de Prinselijk Begijnhof Ten Wijngaarde, que desde 1928 ya no esta habitado por beatas, sino por monjas benedictinas.DSCN5339.JPG Fue fundado en el año 1245 por Margarita de Constantinoble, condesa de Flandes. Las pequeñas casas nórdicas pintadas de vivo color blanco están rodeadas de jardines salpicados de miles de flores silvestres y hermosos árboles. El complejo tiene 5 siglos de antigüedad y entre sus dependencias, podremos visitar la casita del convento, donde puedes ver como se desarrollaba la vida cotidiana de las beatas que antes las habitaban.  Los horarios de visita van de 10:00 a 17:00 entre los lunes y los sábados, y de 14:30 a 17:00 los domingos,y el precio de acceso es de tan solo 2 €.

La plaza de Wijngaardplein sirve como punto de enlace entre Minnewater y el casco antiguo, desde aquí nos adentramos por Arsenaalstraat callejeando entre las casitas de típico estilo de la urbe de hace dos siglos, características por sus fachadas estrechas y sus largos ventanales.
La segunda calle a la derecha, Katelijnestraat, nos conduce directamente a uno de los más prominentes monumentos de Brujas: la iglesia de nuestra señora de Brujas.
Este magnífico edificio fue construido entre los siglos XIII al XV, y el diseño original seguía el estilo románico de la época, pero tras la reconstrucción del siglo XII, su nuevo aspecto torno al gótico, y actualmente se refleja en su poderosa torre. DSCN5363.JPG

La visita a la iglesia cuesta 2,50 €, y el museo abre de martes a viernes entre las 9:30 y las 17:00, los sábados cierra a las 16:20 y los domingos abre entre las 13:30 y las 17:00.
En la esquina norte, junto a la formidable torre de Nuestra Señora, se haya el palacio gótico de Gruuthuse, edificio señorial que perteneció, a finales de la Edad Media, a la familia Van der Aa Brugghe-van, conocidos como los señores de “Gruuthuse”. Esta familia era propietaria del monopolio de la venta del Gruut, una mezcla de especias medievales usada para hacer cerveza.

A apenas 200 metros al norte de Onze Lieve Vrouwekerk, encontramos la otra iglesia importante de la ciudad, la catedral de Sint-Salvator, cuya hermosa torre compite en protagonismo con la aguja de Nuestra Señora. Fue fundada en torno al siglo X como simple iglesia parroquial, y en aquella lejana época estaba considerada el centro religioso y de poder de la ciudad, por lo que durante la ocupación francesa a finales del siglo XVII, el obispo fue expulsado y esta, su residencia, destruida.

A 150 metros al oeste de la catedral, siguiendo Zuidzandstraat, se abre ‘T Zand, la plaza más grande de la ciudad.
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‘T Zand sirve como nexo de unión entre la ciudad antigua y el siglo XX. Bajo tierra, el anillo R30 la atraviesa sin impacto visual para locales y visitantes y un gran garaje con capacidad para 1435 automóviles, cubre la necesidad de aparcamiento que el casco antiguo limita.
En el centro de la plaza hay una fuente con cuatro grupos de estatuas diseñada por Stefaan Depuydt y Canestraro Livia en 1985.

Las esculturas representan escenas del pasado de Brujas: el grupo de las damas representa a las cuatro ciudades flamencas: Brujas, Amberes, Gante y Kortrijk. El segundo grupo, el marinero y los peces indica la relación histórica de Brujas durante siglos con el mar. Un tercer grupo representa el área del polder flamenco, mientras que el último, los ciclistas, brindan honor a los populares héroes flamencos Nele y Till Eulenspiegel. 

Zuidzandstraat, la calle que conecta la catedral de Sint-Salvator con ‘t Zand, junto con Steenstraat, que cae desde la catedral hasta la plaza de Grote Markt, forman el principal eje comercial-turístico de la ciudad.

Grote Markt, o la plaza del mercado, es el centro neurálgico de Brujas. Localizado en el corazón de la ciudad, ocupa aproximadamente una hectárea y en su centro se encuentran las estatuas de Jan Breydel and Pieter de Coninck, instigadores del Maitines de Brujas.DSCN5398.JPG
Las preciosas casitas que la forman son muy coloristas y la mayor parte de ellas albergan restaurantes y cafeterías con precios muy poco populares.

Los miércoles por la mañana la plaza es ocupada por un mercadillo, y en invierno se instala una pista de patinaje sobre hielo.
En el lado sur, se haya el Belfry, una torre medieval dedicada a salvaguardar los tesoros y archivos de Brujas y utilizada como punto de observación de la ciudad, desde donde prevenir fuegos y otros peligros, gracias a la magnífica visión que ofrece de la ciudad.DSCN5395.JPG

 Las campanas de la torre regulaban la vida de los ciudadanos de Brujas anunciando no solo la hora, sino también: alarmas de incendio, horarios de trabajo y una gran variedad de eventos políticos, culturales y religiosos. Campanas, a las que en el siglo XVI se les sumo un carillón de 35 campanas que esta todavía en uso y al que Belfry, posteriormente se le han añadido más, hasta completar el actual número de 47. El carrillón funciona los lunes, miércoles y sábados a las 9 de la noche.

Al lado oeste de la plaza, predilecto lugar de congregación de carruajes,DSCN5312.JPG bicicletas y minibuses, se encuentra, rodeado de banderas, el preciosos edificio del Provinciaal Hof, que presenta una estupenda fachada neogótica de dos alturas.
Este magnífico edificio se construyó para reemplazar al antiguo Waterhall, demolido en 1787 y a su predecesor de estilo más clásico, que fue arrasado en un incendio en 1878.

A su derecha, con la fachada de ladrillos anaranjado, destaca la oficina de correos, construida al estilo neogótico, mientras que el edificio de la izquierda fue construido entre 1910 y 1914 según los planos del arquitecto J. Coomans.

A pocos metros de distancia de Grote Markt, caminando hacia el oeste por Breidel straat, se encuentra la monumental plaza de Burg, considerada centro administrativo de la ciudad y donde encontramos varios monumentos de interés, que abarcan la mayor parte de los principales estilos arquitectónicos que Europa ha seguido durante más de seis siglos. 

Presidiendo el conjunto y destacable por su tamaño, el ayuntamiento de la ciudad fue edificado a finales del siglo XIV y presenta una gran fachada de estilo gótico flamígero, que se caracteriza por su clara verticalidad en las formas y que realza su silueta gracias a tres esbeltas torres. DSCN5389Su interior puede ser visitado por 2 € entre las 9:00 y las 17:00 y alberga grandes tapices del siglo XIX, objetos decorativos, mobiliario antiguo y una gran bóveda policromada.

A la derecha del ayuntamiento, haciendo esquina, se encuentra la maravillosa fachada de Heilig Bloed, la popular basílica de la santa sangre.

Groene Rei o Muelle Verde: junto a la calle Steenhouwersdijk, es uno de los ejes más representativos de la ciudad. Sus aceras están exclusivamente reservadas para peatones y corren junto al canal del mismo nombre, donde se sitúan los embarcaderos, que sirven de salida hacia el Dijver para las embarcaciones de los tours por los canales.El ejemplo arquitectónico más significativo de la calle es la Casa del Pelícano o De Pelikaan, como se conoce en flandés. El edificio fue construido para albergar un hospital, data del  año 1714 y cuenta con un alto lucernario donde se sitúa el emblema del pelícano que da nombre al edificio.

En el extremo oeste de Steenhouwersdijk se encuentra el Vismarkt, mercado del pescado construido en el año 1821, y donde aún se compra el pescado entre sus columnas cada mañana de los martes y sábados. Frente a él, un puente conduce hacia el callejón Blinde Ezel straat (Asno Ciego) que conduce a la plaza de Burg donde se encuentra el ayuntamiento de la ciudad.

Dejando el Vismarkt atrás, y continuando hasta el final por Steenhouwersdijk encontramos la entrada al callejón que brinda acceso a Huidenvettersplein, la plaza de los curtidores de Brujas. Esta turística placita sirve como punto intermedio de comunicación entre Steenhouwersdijk, en el área de Groene Rei y el eje formado por las calles Braambergstraat y Rozenhoedkaai. 

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De vuelta a Grote Markt, a unos diez minutos a pie desde la plaza en dirección este, encontramos una de las más representativas construcciones de la edad de oro de la ciudad, la iglesia de Santa Walburga, uno de los pocos edificios de estilo barroco que se pueden encontrar en la ciudad.
Esta magnífica iglesia fue construida entre 1619 y 1641 de acuerdo con los planes de Pieter Huyssens, que se propuso dotar de una bella iglesia barroca al convento de los jesuitas en Brujas. En 1773 la iglesia paso a la parroquia del barrio tras la desarticulación de la orden jesuita.

Tras el abside de Sint-Annakerk encontramos un numeroso grupo de casitas de aspecto encantador y distribuidas en ileras, que pertenecen a las históricas Casas de Dios, DSCN5348.JPGcasas destinadas a los pobres o necesitados de la ciudad y que, algunas de las cuales, aún se mantienen en perfecto estado desde los siglos XVII y XVIII.
Estos pequeños complejos de casas, llamadas en flamenco Godshuizen, eran donados por empresas, gremios o familias pudientes y generalmente sobre su puerta se puede leer el nombre del benefactor y la fecha de construcción, hoy en día aún pertenecen al Departamento de Atención Social.

Rodeados de encantadoras casitas y siguiendo el empedrado de Balstraat hacia el norte, la segunda calle a la derecha, Carmerstraat, nos conduce a el Convento de los Ingleses, cuya iglesia de estilo barroco tardío clasicista, contrasta por su cúpula sobre el resto de arquitectura que la rodea.
La fachada está bellamente flanqueada por pilastras compuestas, que soportan un gran frontón semicircular, tras el cual se esconde la estructura de tambor, que soporta la torre de la cúpula, cuyas paredes laterales están perforadas en los cuatro lados por ventanales ovales.

Puertas y Murallas de la ciudad: Cuando la ciudad de brujas pasó a ser el centro neurálgico del comercio de Flandes, los Condes de Flandes ordenaron construir una muralla defensiva con torres cilíndricas alrededor del núcleo urbano. El muro disponía de varias puertas en su perímetro, dedicadas al acceso controlado de personas y mercancías. De éstas puertas, aún quedan cuatro en perfecto estado de conservación desde la edad media; Ezelpoort del Siglo XIV, Kruispoort de 1402 y Smedenpoort y Gentpoort.

Callejón del asno ciego: uno de los puntos esenciales de la ciudad. El Blinde Ezelstraat se encuentra bajo el arco que une el precioso edificio de la Oude Griffie, uno de los más bonitos de Brujas, y el Ayuntamiento, al sur de la plaza del Burg. Es un pequeño callejón en el que puedes encontrar la verdadera esencia de la ciudad: la Brujas de los canales, los puentes de piedra las pequeñas plazas y las tradicionales tiendas de encajes.

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Restaurantes recomendados:

Brasserie Cambrinus, Philipstockstraat 19.

Le Pan Quotidien, Philipstockstraat 21.

*Platos típicos: Carbonade flamande, Stoofvlees ( carne con salsa de cerveza y chocolate), Molues-frites (mejillones con patatas fritas), Jamboneau, Hammetje (codillo con salsa de mostaza), Croquettes aux cervettes (gambas grises), Lapin a la Kriek ( conejo con salsa de cerveza de cereza), entre muchos otros.

Cervecerías recomendadas:

Brouwerij de Halve Maan, Walpein 26.

‘t Brugs Beertje, Kemelstraat 5.

Zolder Keldercafe, Vlamingstraat 53.

Chocolaterías recomendadas:

-The Chocolate Lin, Simon Stevinplein 19.

-Dumon Chocolatier, Eiermarkt 6.

Tiendas de encaje:

-Kantcentrum, Peperstraat 3ª

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Hasta pronto, C.

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La Grand Place, el teatro más bello del mundo.

Hoy viajamos a uno de los secretos mejor guardados de Europa. Una ciudad, que te dejará instantes únicos que te vas a llevar para siempre en el corazón. Cuídalos, porqué la ciudad y sus alrededores te los van a ir poniendo a tu lado poco a poco. Hoy, Bruselas.

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Es la única ciudad del mundo en la que puede haber 28 jefes de Estado y de Gobierno reunidos al mismo tiempo varias veces al año, y que la vida no se altere en absoluto. O puede haber sido el escenario de grandes acontecimientos sin que casi nadie sea realmente capaz de recordarlo…

¿Sabías que aquí nacieron Audrey Hepburn, Jacques Brel o Julio Cortázar? ¿O que aquí Marx y Engels escribieron el Manifiesto Comunista,  Víctor Hugo publicó Los Miserables… o, en fin, que tanto Carlos V como su hijo Felipe II fueron proclamados aquí mismo reyes de España?

Es una ciudad en la que hay que aprender a saborear el tiempo. Pero no tengas miedo; eso se puede hacer perfectamente en una visita corta. Aunque, eso sí, nunca en una visita apresurada… En mi caso, estuvimos dos días enteros en la ciudad, y posteriormente aprovechamos otros dos días más para visitar Gante y Brujas, ambas extraordinarias (y las cuales comentaré en otro post 🙂 ).

En nuestro caso, nos alojamos en el Bedford Hotel & Congress Centre, hotel situado en pleno centro histórico de Bruselas, a 450 metros de la Grand-Place. Cuenta con un amplio vestíbulo y sirve un desayuno buffet americano todas las mañanas. Lo mejor de este es sin duda su ubicación, no puede estar más céntrico.

¿Qué visitar?

El pentágono

El centro histórico de Bruselas se conoce como “el Pentágono”.dd Si miras cualquier mapa de la ciudad verás que hay un conjunto de avenidas que lo rodean y que tienen la forma de la figura geométrica de cinco lados. Estas avenidas marcan el lugar exacto en el que se encontraba la muralla que durante siglos rodeó la ciudad, cuyo fantasma, de esta forma, ha llegado curiosamente vivo hasta nosotros.

-La Grand Place: Los franceses utilizaron el campanario del Ayuntamiento como referencia para apuntar los cañones y lanzaron una auténtica lluvia de fuego sobre la ciudad. Todo el centro quedó arrasado. Apenas el campanario (curiosamente) y la fachada del Ayuntamiento quedaron en pie.

Pero justo después, bastaron cuatro años para inventar lo que te rodea. Bruselas se levantó orgullosa de la afrenta y sobre aquellas ruinas construyó la que probablemente sea la plaza más bonita de Europa.

La Grand Place, fue durante siglos la plaza de las cosas importantes. Aquí estaba el mercado, aquí se celebraban los grandes acontecimientos públicos, los torneos (tanto el emperador Carlos V como su hijo, el futuro rey de España Felipe II, participaron en torneos en esta misma plaza) y aquí  también se llevaban a cabo las ejecuciones. 

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Aquí mismo perdieron la vida los primeros protestantes, que fueron quemados vivos por orden de la Inquisición. Y poco después, aquí, justo delante de la Casa del Rey, un 5 de junio de 1568, morían decapitados Lamoral, conde de Egmont y De Montmorency, conde de Hoorn. La orden la había dado directamente el Duque de Alba, que vio la ejecución desde una de las ventanas del edificio.

Inmediatamente se convirtieron en héroes populares y en símbolos de la lucha por la libertad. Goethe se inspiró en su historia para escribir la obra Egmont, a la que más tarde pondría música el propio Beethoven.

Y como  tributo a la “tradición”, ve a la calle que hay justo a la izquierda del Ayuntamiento. Allí, bajo los soportales, encontrarás en la pared el monumento a otro de los héroes locales, Everard’t Serclaes,  aunque en este caso, si hoy es relevante para los miles de personas que pasan cada día por esta plaza es porque uno no puede irse de ella sin tocarlo. Sin tocar su pierna y hasta la cabeza del perro que lo acompaña. Porque según dice la tradición trae buena fortuna o se cumple el deseo que se formula.DSCN5108.JPG

Si la tuviera que describir con una sola palabra, esa sin duda sería MÁGICA.

 

L’Îlot Sacré: Las callejuelas que rodean la Grand Place son un universo de vida. No queda mucho de la ciudad medieval, y las bombas y el progreso se llevaron por delante las casas. Pero su latido nunca se fue de aquí, y hoy está más vivo que nunca. Éste es un pequeño recorrido por las sorprendentes calles de L’Îlot Sacré (El Islote Sagrado), por su vida, por sus historias y por sus maravillosas contradicciones

Abandona la Grand Place por la pequeña Rue de la Colline, entre tiendas de recuerdos y fuentes de chocolate (y no lo dudes, cae en la tentación de comprarte un cucurucho de fresas frescas cubiertas de chocolate negro o una brochetas de fresas y plátano bañadas en chocolate caliente, placer en estado puro. Las de Godiva están riquísimas, aunque quizás un poco caras).

Al final de la calle te topas con la entrada a las Galeries Royales Saint Hubert.DSCN5124.JPG Fueron una de las primeras galerías comerciales cubiertas que hubo en Europa. La parte que está a la derecha (dirección a la Grand Place) se llama la Galería de la Reina; la de la izquierda, la Galería del Rey, y avanzando un poco por la Galería del Rey, saliendo como un apéndice en uno de los lados, la más discreta Galería del Príncipe.

También puedes recorrer la plaza del Mercado de las Hierbas (Place du Marché aux Herbes) que está justo a su lado, con sus edificios de diferentes estilos pero siempre de pequeña altura, como es norma en Bruselas. Estrechas, de pocos pisos, y muchas veces con jardín por detrás. Tal vez por eso esta plaza siempre te acaba por dar una cierta idea de ciudad en miniatura.

De obligado paso es Delirium Tremens. Es el momento de que te dejes caer por un lugar absolutamente obligado: el Impasse de la Fidelité, otro callejón donde lleva años reinando una de las cervecerías clásicas de la ciudad, el Delirium Tremens, con sus más de 2.000 variedades de cervezas, varios pisos, más de 20 grifos y copas de todos los tamaños. También elaboran una cerveza propia (obviamente, la Delirium Tremens) que hace unos años fue elegida la mejor cerveza del mundo. Otro de los grandes descubrimientos de la ciudad.DSCN5101

En el Café del Cisne, hoy convertido en un gran restaurante, y si estás dispuesto a pagar una buena comida, estarás entre las mismas paredes donde se “cocinó” el marxismo. Aunque, eso sí, hoy bastante más lujosas que entonces (no tiene pérdida; justo a la izquierda del Ayuntamiento, con un cisne esculpido sobre su puerta). www.lamaisonducygne.be

Víctor Hugo, que también había huido de Francia por razones políticas y había entrado en Bélgica con un nombre falso, y acompañado de su amante la actriz Juliette Drouet,  traía el manuscrito a medio hacer de otro de los grandes libros del siglo (y uno de mis favoritos): Los Miserables.

Se instaló primero en la llamada Casa de los Duques de Bravante, la gran casa que verás si giras la vista a tu izquierda, en el portal número 16. Mientras tanto, su amante se alojaba discretamente en un apartamento de las Galerías. De ahí, en parte, los paseos. Pero no, no era éste el único motivo del trasiego, porque en las Galerías tenía también el café donde estaba su tertulia. Dos pasiones puerta con puerta.

-Camino de la Ciudad Alta. La Catedral y el Mont des Arts: La Bruselas histórica era casi dos ciudades: la Ciudad Alta y la Ciudad Baja.  Hasta ahora os he hablado de la Ciudad Baja, la ciudad de los mercaderes y de los ciudadanos que tenía su centro en la Grand Place.fgbhnjm

La Ciudad Alta estaba en lo alto de la colina y era el reino de los Duques de Bravante. Para empezar, nada mejor que hacerlo por el edificio que se encuentra a mitad del camino y que hace de nexo de unión entre ambas ciudades: la Catedral, mitad ciudadana y mitad noble, y que, como no podía ser de otro modo se encuentra dominando una amplia explanada en cuesta.

La Catedral gótica, aunque tal vez habría que hablar mejor de la Iglesia de San Miguel y Santa Gudula, porque, aunque se comenzó a construir en 1225 y estuvo en obras durante tres siglos, sólo es catedral desde hace menos de 60 años. Cuando entras, descubres un interior tremendamente luminoso. Siéntate en un banco y déjate absorber por este espacio.DSCN5134

Un día de 1516, bajo estas mismas bóvedas, se celebró una ceremonia grandiosa en la que se proclamó a Carlos V “rey de las Españas”. El hijo de Juana “la Loca” y de Felipe “el Hermoso” el nieto de los Reyes Católicos, y de Maximiliano de Austria y María de Borgoña.

La última etapa de tu camino hacia la Ciudad Alta te va a llevar al Mont des Arts, el Monte de las Artes, donde hoy se concentran varios de los principales museos de la ciudad. Pero primero vas a pasar por delante de la Estación Central (obra del arquitecto Victor Horta). Prácticamente toda ella es subterránea y por eso casi invisible, aunque con un enorme tráfico ferroviario.DSCN5449

La subida al Mont des Arts es un espacio de mediados del siglo XX que  une ambas ciudades con un “lenguaje” minimalista, que resulta extrañamente atractivo. La subida arranca con la explanada en la que están la Biblioteca Real y un palacio de congresos al que se acede a través de un cubo de vidrio.  Todo geométrico y con líneas rectas: los edificios, el jardín, hasta los árboles alineados con sus troncos pintados en blanco. Salvo una escultura contemporánea cuyas líneas curvas ejercen un efecto casi hipnótico sobre los cansados turistas.

A un paso tienes ya la Place Royale, la Plaza Real, corazón de la Ciudad Alta. Desde aquí los Duques se  marcaban distancias con la tortuosa y a veces insalubre Ciudad Baja. Pero siempre tuvieron a la vista, sobresaliendo de ese mar de tejados, el espectacular campanario del Ayuntamiento con su San Miguel venciendo al demonio, como para dejar claro que esta ciudad no se iba a dejar atropellar.

-La Place Royale y Le Sablon:  Aquí, dominando la ciudad, se levantó durante muchos siglos el imponente Palacio de los Duques de Bravante, que quedó completamente destruido y cuyos restos pisas cada vez que pasas por esta plaza. En él, curiosamente, se desarrollaron algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de la monarquía española.DSCN5153.JPG

Carlos V hizo de Bruselas la capital de los Países Bajos españoles y dio a la ciudad su época de mayor esplendor. Con 56 años, cansado y con la sensación del deber cumplido, a finales de verano de 1556, el que había sido el monarca más poderoso de su tiempo emprendió desde aquí el que iba a ser su último viaje. Un larguísimo periplo que le llevaría hasta el Monasterio de Yuste, en Cáceres (donde iba a morir justo dos años después).
El palacio no existe porque fue devastado por un incendio casi 200 años después de la marcha del emperador, pero su “alma” sigue viva. Sus restos fueron utilizados para nivelar la plaza, e incluso por debajo hay pasadizos que se salvaron y todavía hoy puedes recorrer.

Para mostrar con orgullo las profundas raíces del nuevo país, en el centro de la plaza, se colocó la estatua de Godofredo de Bouillon, el mítico líder de la Primera Cruzada.

El edificio que tiene enfrente, alberga desde hace muy poco el Museo Magritte.
El genial pintor surrealista René Magritte era bruselense y entre estas paredes se exhibe una interesantísima colección de sus obras.

Si sales por un momento de la plaza por la izquierda (según miras hacia la iglesia) verás el nuevo Palacio Real. DSCN5150.JPG
Es relativamente reciente, se terminó a comienzos del siglo XX y fue construido para estar a la altura de la nueva monarquía.
Este no mira desde arriba a la ciudad baja como el viejo Coudenberg. Fiel reflejo de los nuevos tiempos, da la cara a una amplia plaza donde están los edificios del Parlamento (justo enfrente, al otro lado del parque) y del Gobierno.

DSCN5181.JPGAl fondo de la calle puedes ver la enorme mole del Palacio de Justicia (no dudes ni un segundo en entrar en él). Camina en esa dirección por la Rue de la Regence. Antes de llegar pasarás por delante de los Museos de Bellas Artes. Dentro, buenas colecciones de arte flamenco y belga. Verás cuadros de Rubens y de Pieter Bruegel el Viejo, uno de los grandes de los llamados “primitivos flamencos”. Más adelante pasarás por la casa donde vivió, que todavía sigue existiendo.

El Sablon son en realidad dos plazas: el Petit Sablon a la izquierda y el Grand Sablon a la derecha, separadas por una calle y unidas por la espectacular iglesia gótica de Notre Dame du Sablon que de alguna manera las enlaza. DSCN5157

El Petit Sablon se trata de un pequeño jardín, presidido por una fuente con las esculturas de los duque de Egmont y Hoorn, aquéllos a los que el Duque de Alba mandó cortar la cabeza en la Grand Place.

En el extremo opuesto de la iglesia se extiende el Grand Sablon, un sitio “chic” para iniciados, el templo de los anticuarios, de las chocolaterías de lujo… Godiva, Neuhaus, Wittamer, Leonidas, y varios cafés y restaurantes.

Si a partir de aquí, vais de vuelta a la Grand Place y prestas atención, verás algo de lo que tal vez no te hayas dado cuenta en las visitas anteriores. Y es que muchas de las casas tienen una inscripción en su remate con unas letras más grandes que otras. Sí, es una especie de mensaje “secreto”, aunque bien es verdad que más como un juego que como un misterio. Elige sólo las letras de mayor tamaño y sustitúyelas por su valor en números romanos (I=1, V=5, L=50…). Luego suma cada “letra” de forma independiente. Te saldrá el año en el que fue construida la casa.

-Bourse, Saint Géry, De Brouckere: Hace 150 años Bruselas quiso ser mayor y se convirtió en la pequeña París. Bélgica acababa de nacer como país y estas calles eran el lugar de cita de cualquier europeo que se preciase de estar a la última.

Si vienes desde la Grand Place hay un edificio que te va a llevar hasta el corazón de esta zona: la Bolsa. Un auténtico templo de los nuevos tiempos. Llegas a él por su fachada posterior, así que rodéalo por la derecha para llegar a su imponente fachada principal.

Justo enfrente de este costado derecho, te vas a encontrar una pequeña joya: el café más emblemático de Bruselas: Le Cirio. Es el típico café europeo, que lleva funcionando desde 1886 y aún sigue en plena forma.

Sube a las escalinatas de la Bolsa. Desde allí verás que justo enfrente salen tres calles, más o menos en abanico. La de la izquierda lleva a la cercana plaza de Saint Géry, que en su día fue una isla en el rio donde nació la ciudad; la que sale justo enfrente de la Bolsa es el santuario de los diseñadores de moda flamencos; y finalmente, la calle de la derecha te lleva hasta la plaza Sainte Catherine, donde se encontraban los muelles del puerto medieval de Bruselas.

Tomando la primera de las tres calles y, tras avanzar por un terreno lleno de restaurantes, llegarás al lugar en el que nació Bruselas, en una pequeña isla del río Senne. El edificio de ladrillos rojos que hay en el centro de la plaza ocupa el lugar de aquella primitiva isla y, de alguna manera, la sigue recordando, rodeado de pequeñas calles por sus cuatro costados.
Es un antiguo mercado, hoy convertido en un café y centro de exposiciones y actividades culturales. Estás en el corazón del barrio de Saint Géry.

Junto a la Plaza Sainte Catherine, se encontraban los muelles del puerto medieval de Bruselas. Unos muelles que si os fijáis, todavía hoy podéis adivinar en ese espacio amplio. La plaza conserva una buena colección de restaurantes especializados en pescado y marisco que realmente merecen la pena.

De Brouckere es, junto con Bourse (la plaza de la Bolsa), el corazón de este barrio. Una plaza, nuevamente, de inconfundible aire parisino. Si avanzas unos metros por la misma acera del histórico hotel Metropol, poco después del Casino de aires americanos del que es vecino, llegarás al “Passage du Nord“, una pequeña galería comercial del siglo XIX, hermana pequeña de las Galeries Saint Hubert. 

-Extramuros: Desde la explanada del Palacio de Justicia, y justo enfrente de ti, en el mirador (al cual se puede acceder por un ascensor desde la parte de abajo), el Norte de la ciudad: al fondo, la Basílica del Sagrado Corazón, a la derecha, el Atomium, a tus pies, dos viejos conocidos: la iglesia Nôtre Dame de la Chapelle y, saliendo a duras penas entre los tejados, la torre del Ayuntamiento. A la izquierda, los modernos edificios del popular barrio de Anderlecht, sede del principal equipo de fútbol de la ciudad. DSCN5182.JPG

Ahora, si empiezas a caminar en dirección opuesta al mirador te vas a encontrar con una de las zonas comerciales más importantes de la ciudad. A tu izquierda, la joyería Tiffany te anuncia lo que hay por esa acera. Pero si vamos justo enfrente, nos encontraremos con el  comienzo de la Avenue Louise.
La Avenue Louise fue una elegante avenida mandada construir por el rey Leopoldo II para ir cómodamente desde el centro de la ciudad hasta el Bosque de La Cambre.
Hoy sigue sirviendo para lo mismo, pero cuenta además con una importantísima zona comercial, sobre todo en sus primeros metros, donde la avenida es más estrecha. En Place Stephanie, más oferta comercial, hoteles de lujo, chocolates…

A apenas diez minutos a pie de Tiffany, en la Chausée d’Ixelles, encontrarás un barrio que, por si le faltase algo, fue el lugar de infancia de uno de los mayores iconos que ha producido Hollywood: la inigualable Audrey Hepburn. Audrey nació en el número 48 de la calle Keyerfeld, que es la calle paralela a la Chausée d’Ixelles. Una calle estrecha, casi intranscendente, pero en la que aún puedes ver la casa familiar en la que nació.

-El Barrio Europeo: Una visita al Barrio Europeo sólo puede comenzar en la Plaza Schuman, el verdadero corazón del barrio, y siempre en obras, como la propia Europa jajaja. Cuando llegues, sitúate en el pequeño jardín que hay en la rotonda central, va ser tu primer punto de observación. Enfrente de ti tienes el imponente edificio principal de la Comisión Europea ( aunque ocupa otros muchos edificios más repartidos por la zona).  Abandonando tu punto de observación, rodea el edificio por la izquierda y ve a la fachada que está detrás de la que has estado viendo. Es allí donde se encuentra  la famosa fachada con las 28 banderas europeas (una por cada Estado miembro) que sale en los telediarios.

DSCN5192.JPGBien, ahora regresa a Schuman, y una vez allí  te recomiendo hacer un  paréntesis y acercarte al Arco del Cincuentenario que seguro que ya has visto antes al fondo de una de las calles que salen de la plaza. Merece la pena. No es un desvío grande.
El monumento se levantó hace algo más de 100 años para conmemorar el cincuentenario de la fundación de Bélgica. Tiene varios museos (en el ala de la izquierda según miras, el de la aviación, a través del cual sales a la terraza superior; y a la derecha, de coches antiguos, con una buena muestra de vehículos del siglo XX). El parque en el que se encuentra también merece la pena ser paseado. DSCN5212.JPG

-El tranvía del bosque: Si poséis del tiempo necesario, hay una Bruselas verde que apenas sale en las guías de viaje. Y sin embargo está tan presente en la vida cotidiana que incluso puedes ir al bosque en tranvía. El tranvía 94 recorre la ciudad de un extremo al otro y tiene la fascinante virtud de descubrirte los secretos de la Bruselas más verde con toda la naturalidad del mundo.

No es un tranvía de excursionistas; es un tranvía normal y corriente que te va a enseñar la asombrosa manera en que la naturaleza puede estar integrada en la vida de una ciudad.El “tram” 94 lo puedes tomar en diferentes lugares bien comunicados (la Place Royale, el Palacio de Justicia, la Avenida Louise…) No te va a resultar difícil encontrarlo. Tómalo en dirección Musée du Tram.

El tram recorre la avenida Louise desde el comienzo hasta casi justo el final. Luego enfila por las calles de la Universidad hasta llegar a un antiguo hipódromo (Hippodrome de Boitsfort). Cuando llegues ahí, prepárate porque te bajas en la siguiente parada: Coccinelles.
Cuando te bajes, cruza la calle. Comprueba que estás junto al número 169 de la calle. Pues bien, justo allí entra por la calle con la que hace esquina: la Drève du Compte. Es una pequeña calle con un semáforo en la esquina que se interna entre los árboles. Entra por ella. En apenas 100 metros habrás llegado al bosque. Descubridlo ustedes mismos 😉 .

-El Atomiun:En el siglo XIX, Heysel era una bucólica aldea a unos kilómetros de Bruselas, con sus bosques, sus fuentes y su pequeña iglesia milagrosa. Tal vez por eso la eligieran los nuevos reyes de Bélgica para construirse allí un palacio de vacaciones. Y tanto llegó a gustarles, que acabaron por convertirlo en su residencia permanente. Hoy, viven y trabajan en él.
Luego vinieron dos Exposiciones Universales, y lo que había sido un idílico rincón rural acabó por convertirse en un lugar de grandes espacios, medio ciudad y medio campo, donde en 1958 se construyó el que iba a convertirse en uno de los iconos de la ciudad: el Atomium, la “Torre Eiffel” de Bruselas.DSCN5218.JPG

El Atomium es un edificio de 102 metros de alto que representa una molécula de hierro aumentada ciento sesenta y cinco mil millones de veces.
Era el mejor símbolo de una época optimista, fascinada por el progreso y los descubrimientos científicos, la energía nuclear con fines pacíficos, los “fabulosos sesenta” estaban asomando la nariz. No os perdáis las vistas que ofrece desde arriba.

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-La Basílica del Sagrado Corazón: es una larga y un poco triste historia de amor e indiferencia. Es una gran basílica del siglo XX, construida en una época en la que ya no se hacían grandes basílicas. Se comenzó en un estilo Neogótico cuando esas modas ya estaban pasando y se terminó en un estilo Art Deco cuando hacía décadas que ya había pasado a mejor vida.  Tal vez por eso nunca ha sido amada por los bruselenses,  y eso que está en un lugar espectacular, visible desde muchos puntos de la ciudad.

OTROS LUGARES DE INTERÉS

Si os gustan tanto los mercadillos callejeros como a mí, os recomiendo el que se encuentra en Place du Jeu de Bal, que antes dejaste a un lado. Aquí hay que venir por la mañana, y mejor los fines de semana. Es la sede del más entrañable “mercado de las pulgas” de la ciudad, un mercado que no es grande (sólo la extensión de la plaza) y precisamente por ello es tan rabiosamente auténtico. Encontrarás todo tipo de objetos viejos, vintage, ropa de “segunda” mano, manuscritos centenarios… incluso tal vez puedas encontrar viejas tarjetas postales con apasionantes historias.

Hacia la Ciudad Alta, también te vas a encontrar con uno de los “mitos” de Bruselas que, aunque en sí mismo no tiene ninguna relación con el Camino de Santiago, curiosamente se encuentra en el mismo. Sí, este es el famoso Manneken Pis.
No te cortes. Di lo que dicen todos los visitantes que llegan hasta aquí, ¡pero qué pequeño es!. Sí, realmente es más pequeño de lo que imaginabas, pero hay que reconocer que gracia no le falta, jajaja.  Nunca ha estado claro por qué está aquí, hay historias para todos los gustos, pero lo más probable es que esté aquí simplemente porque sí. DSCN5073.JPG
La escultura ha sido robada en alguna que otra ocasión y tiene un vestuario de varios centenares de trajes que se exhiben en el Museo de la Ciudad en la Grande Place.

Y me despido con una de las citas célebres del gran Hergé: “¡Tintín es un tenaz boy-scout! – ¿Y por qué no? ¿Cree usted que es tan ridículo hacer una buena acción, amar y respetar la naturaleza y a los animales, esforzarse en ser fiel a la palabra dada?”.

Hasta la próxima, C.