Budapest, las dos caras del Danubio.

Tan solo hay que mirar hacía el Danubio para darse cuenta de que pocas urbes pueden ofrecer dos ciudades a la vez:  a la derecha podemos encontrar la montañosa Buda, y a la izquierda, la llana Pest.

Los puentes de Erzébet y Margaret permiten contrastar ambas personalidades: una señorial y montañosa, otra plebeya y horizontal. La también conocida como “París centroeuropea”, nos invita a disfrutar de sus calles repletas de cafés y balnearios que invitan a la buena vida.

Hoy os traigo mi itinerario de tres días para descubrirla, y estoy segura que no os arrepentiréis de ello. Let’s go!

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Antes de comenzar con nuestro recorrido, siempre sucede que  bajas del avión, te diriges a coger las maletas (en el caso de que las embarques) y te preguntas … ¿¿y ahora qué??    Pues bien, nuestro vuelo llego de madrugada al Aeropuerto de Budapest Ferenc Liszt, por lo que debido a ello decidimos contratar un taxi con la compañía Rideways de antemano, y a pesar de que las críticas a la compañía no son muy buenas, nosotros no tuvimos problema alguno, y por 26 euros nos llevo a los 3 hasta la puerta de nuestro hotel.

Hasta el centro de la capital hay aproximadamente 16 km, que se pueden hacer  en unos 45 minutos en transporte público. El transporte público en Budapest está bastante bien planteado; durante el día, la combinación de autobús-metro funciona a la mil maravillas y durante la madrugada, diferentes líneas de autobuses especiales se combinan para unir los distintos puntos clave de la capital con la principal terminal del aeropuerto. También está la opción de coger un taxi sin previa contratación o pacto del precio,  pero es bastante conocida la mala fama de los taxistas húngaros y su afán por dar vueltas y cobrarte más.

En el siguiente enlace podéis ver todas las combinaciones posibles y horarios: http://www.bkk.hu/en/timetables/

  • Si viajas de día, o tu avión aterriza entre las 3:30 y las 22:59, debes coger el autobús 200E desde el aeropuerto Ferenc Liszt hasta la parada Kóbánya Kispest (cabecera de la línea 3 de metro). Ya en la línea 3 de metro, en unas 8 paradas se llega al centro neurálgico y turístico de la capital húngara, aunque ya depende de donde te alojes o al punto concreto del centro que quieras ir.
  • Si por el contrario, viajas de madrugada, o entre las 23:00 y las 00:21, debes coger el autobús 200E en el aeropuerto para llegar al punto conocido como Határ út M. Una vez allí, los autobuses 914, 914A, 950 y 950A disponen de diferentes rutas que llegan a los distintos puntos clave de la ciudad. Estos autobuses suelen pasar cada 5-15 minutos. También, si llegas entre las 00:22 y las 3:29, debes coger el autobús 900 en el aeropuerto para llegar al punto conocido como Bajcsy-Zsilinszky út. Una vez allí, los autobuses 950 y 950A disponen de diferentes rutas que llegan a los distintos puntos clave de la ciudad. Estos autobuses suelen pasar cada 30 minutos.

DÍA 1:

8:00 AM, hora de una ducha revitalizante y a comerse el mundo! (Pero antes que no nos quiten el desayuno jajaja). Eso sí, si os aventuráis a visitarla en Enero, como en nuestro caso, prepararos para pasar unos días con temperaturas gélidas, que rozan los 10 grados bajo cero, y cuya sensación térmica puede llegar hasta los -20 grados. Creo que pase menos frío cuando visité  Helsinki en febrero, que estos días en Budapest.

Nosotros estuvimos alojados en el Aria Hotel Budapest, situado en una situación inmejorable, y con unas vistas de la Catedral de San Esteban incríbles. Todos sus detalles, cuidado y atención maravillosa.

Dado que la ciudad de Budapest esta dividida en “dos partes”, decidimos visitar los dos primeros días la parte de Pest (dado a que es más grande), y el ultimo día ver Buda. Por lo que, y como no podía ser de otra manera, decidimos empezar el día con la visita a su Parlamento.

La arquitectura más deslumbrante y ecléctica del siglo XIX emerge en el norte de Pest, hoy en día mucho más joven, y su paseo comienza a las orillas del Danubio. La manera más fácil para llegar es apeándose en la estación Kossuth Lajos tér. Nada más cruzar el umbral de la boca del metro se vislumbran las agujas ocres del Parlamento. El edificio más imponente y emblemático de toda la ciudad, si no queréis hacer colas podéis sacar las entradas a través de este enlace,cuyo horario de visita en español es a las 10:15h : http://parlamentobudapest.com/

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La visita suele durar unos 45 minutos, pero merece realmente la pena, ya que su interior os dejara sin palabras.

Una vez visitado, nos dirijimos por la calle Szent Isvant Körut hacía la estación Nyugati tér, con una imponente estructura de hierro y cristal. Fue construida en 1877 por la compañía Eiffel y todavía hoy es una de las paradas principales del Orient Express. Además, el comedor de su antiguo restaurante es hoy uno de los McDonald’s más elegantes del mundo.

Siguiendo por la calle Teréz Kör llegamos a una de las calles más famosas de Budapest, la Calle Andrássy, la cual acoge edificios al más puro estilo art noveau. dscn8922Adentrandonos por ella, en dirección de subida, encontraremos la Casa del Terror, en el número 60. Alberga un museo que recuerda los episodios más oscuros del régimen estalinista, especialmente la represión del levantamiento de 1956, cuando cerca de 50.000 húngaros se concentraron en Buda y derribaron la colosal estatua de Stalin.

La calle muere en la Plaza de los Héroes, que conduce al parque municipal.Éste es el pulmón verde de Budapest, donde en verano se pueden dar paseos en barca. Os animo a adentraros dentro de él, ya que en invierno ponen una pista de hielo enorme y el complejo en el que se encuentra el Ministerio de Agricultura no tiene desperdicio.

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Plaza de los Héroes (Hosok tere)

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Ministerio de Agricultura, dentro del complejo Mezögazdasági.

Si todavía os quedan fuerzas, podéis recorrer los 2,5 km de la Calle Andrássy en dirección contraria, o bien coger el metro desde la estación Kodály körönd hasta la parada Oktogon, para poder visitar el Teatro de la  Ópera de Hungría, en el número 22.DSCN8996.JPG Fue levantado en 1884, una época floreciente para la ciudad. Escalera de mármol, alfombra roja, arañas de dos mil kilos, techos cubiertos de murales, dioses griegos… Podéis visitarlo por dentro o bien acudir a alguna obra, ya que en ocasiones te sale mucho más económica esta segunda opción.

Nosotros optamos por la segunda y a acudimos a un ballet el cual nos permitió ver todos los entresijos de la ópera por dentro. Eso sí, tened cuidado porque en la ciudad hay otra ópera nueva y a la hora de comprar las entradas por internet podéis comprarlas en esta. Si os quedan huecos en los gallineros pódeis comprar entradas por el módico precio de 10 euros.

Frente al teatro se levanta el palacio Drechler, diseñado por el maestro de art nouveau, Ödön Lechner, a finales del siglo XIX.

Hacía el sur, ya llegando a su fin, se llega a la imponente basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande del país. Se trata de una construcción relativamente reciente (fue levantada entre 1851 y 1905) que sirve de envoltorio a la reliquia más preciada de los húngaros: la diestra momificada de Esteban I de Hungría (muerto en 1903), primer rey magiar y fundador de la iglesia nacional. No dudéis en subir hasta su cúpula y disfrutar de las que posiblemente sean unas de las mejores vistas de la ciudad.

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Debido a que teníamos entradas para la Ópera a las 19:00, decidimos apurar los últimos momentos para disfrutar de un chocolate caliente en la famosa Cafetería Gerbeaud, y no veáis como estaba (y entraba con el frío que hacía jajaja).

DÍA 2:

Sí ayer hacía frío aun con sol, hoy hace frío pero en el sentido literal de la palabra. Pero los – 8 grados que marca nuestro teléfono no son nada comparado con las ganas de visitar la otra parte de Pest (luego os lo cuento, si eso…).  Además, conforme ando por sus calles me doy cuenta de que no hay apenas termómetros por la ciudad, supongo que será porque para los húngaros el frío es algo psicológico…

Como os acabo de mencionar, el segundo día decidimos visitar el sur de Pest, en el cual se abren varios barrios populares, y uno de los principales es el de Erzébetváros, o también conocido como Barrio Judío. Es un viejo barrio judío donde el tiempo decidió pararse en algún momento antes de la Segunda Guerra Mundial, sus calles se mezclan con las de dos barrios obreros: Josefvaros y Ferencváros.

El barrio judío esta delimitado por las calles Károly körut, Dohány utca, Kazinszy utca y Kíraly utca, y sin duda uno de los lugares más importantes es la Gran Sinagoga (Dohány utca 2-B). dscn9032Es una de las mayores del mundo (con permiso de la de Nueva York) que puede llegar a albergar a 3.000 fieles. Junto a ella se puede vistar el Museo Judío donde se narran los acontecimientos de la ocupación nazi. Os recomiendo que hagáis la visita guiada que entra en el precio puesto que hay en casi todos los idiomas y merece mucho la pena. Puede que os salgan más caras si las váis a comprar por internet que en taquilla.

Una vez finalizada la visita, nos dirijimos al Bar Szimpla ( Kazinczy utca 14), un bar en ruinas un tanto curioso y peculiar, no se puede ir a Budapest y volver sin visitarlo. DSCN9037.JPG

Entrados un poco en calor, decidimos ir a visitar  el Mercado de Nagycsarnok o también conocido como el Mercado Central,  situado muy cerca del puente de la Libertad.  Fue reconstruido en 1999 y se encuentran todo tipo de delicias húngaras, como la famosa paprika en polvo (como el pimentón) que echan a practicamente todos de sus platos típicos. Pero aquí no solo hay comida, puesto que en el lado sur de la primera planta se agrupan las tiendas de tejidos y objetos de artesania donde se puden encontrar hasta trajes típicos. También hay una especie de street food húngaro en su segunda planta, así que si queréis experimentar y saborear nuevos platos y cervezas podéis pasaros por allí.

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Desde allí, decidimos cruzar el puente de la Libertad, dscn9048también llamado Szabadság híd, para mí uno de los puentes más bonitos que tiene la ciudad, adornado con lo míticos pájaros turul.

Una vez atravesado, llegamos a uno de los balnearios más bellos y fotografiados del mundo, el Balneario Géllert. Budapest es conocida como la capital mundial de los baños termales, tiene casi 130 instalaciones, algunas con más de 2.000 años de historia, otras bajo bellas cúpulas otomanas, se localizan por toda la ciudad. Nosotros solo entramos para ver su cúpula de cristal y el ambiente que se respiraba, puesto que decidimos ir a los baños Széchenyi el tercer día.

Desde allí, subimos a la Colina y Estatua Gellért, una ciudadela militar que se encuentra justo en frente del balneario, donde podéis encontrar otras de las grandes vistas de la ciudad y daros un paseito ascendente para entrar en calor (si viajáis en invierno claro). dscn9061Una vez bajada, y atravesando de nuevo el puente de la libertad, recorrimos otra de las calles famosas de la ciudad Váci utca, y una vez llegados a la calle que enlaza con el puente Erzsébet híd, nos decidimos en ir en búsqueda del famoso Café Nueva York o Café del Hotel  Boscolo, en la calle Erzsebet koerut 9-11. dscn9075También conocido como el “Café más bonito del mundo”, posee una majestuosa estructura, y parece como si estuvieras comiendo en medio de un palacio, además hay un pianista el cual hace la estancia mas amena. Los precios no son baratos, pero si accesibles para un capricho. Eso sí, me quedo con el chocolate negro caliente de la cafetería Gerbeaud, sin ninguna duda.

Como dice el refrán, a “tripa llena, corazón contento”, y como ya empezaba a oscurecer nos dirijimos a ver el puente de la cadenas de noche, y con ello atraversarlo y acudir a obtener unas fotos del Parlamento iluminado desde el otro lado del Danubio (desde la parte de Buda). Para no tener que hacer todo el trozo andando podéis coger el metro desde la estación Blaha Lujza y bajar en Deák tér (línea roja), o bien, ir directamente con la misma línea hasta la parada Batthyány ter, donde nada más salir se pueden tomar dichas fotografías sin pasar por el puente.

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Merece la pena el paseito, ¿no?

Para culminar con el día, fuimos a cenar a un restaurante de comida típica húngara, el Hungarikum Bisztro ( Steindl Imre u. 13). La calidad-precio es bastante buena, ya que los platos son abundantes, y algunas de las chicas saben español. Eso si, como a todo le echan paprika (hasta en la sopa, y nunca mejor dicho), si sois de estómago delicado no abuséis de estos platos. Os recomiendo probar la sopa de Goulash y los filetes empanados (cuyo nombre húngaro ya no me acuerdo, pero era muy parecido al Wienner Schnitzel).

DÍA 3:

Último día, y con ello nos toca adentrarnos en el barrio de Buda, y no podía ser de otra forma que a través del famoso y fotografiado puente Lánchíd (puente de las cadenas). Hoy, con todavía más frío que el día anterior,subimos al barrio del castillo de Buda con el funicular conocido como Sikló, que sube hasta lo alto. Este te deja en Szent György (la plaza de San Jorge), y en su extremo norte podemos encontrar el Palacio Real o Budavári Palota, dscn9094el cual alberga numerosos museos de Historia de Budapest o la Galería nacional Húngara, una de las mejores pinacotecas del país, además de la Biblioteca nacional. 

Más adelante, en Támok utca 18, queda el museo Farmacia del Águila Dorada, una insólita exhibición, en lo que fue la antigua farmacia del castillo, donde se muestran tarros, instrumentos, libros, recetas y otros objetos de farmacias  de los siglos XVI al XVIII.  

La Üri Utca, o Calle de los Nobles, es la más antigua y larga de Buda. La mayoría de sus casas fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruidas entre 1950 y 1960, respetando el aspecto que tenían hace medio millar de años. dscn9110

Posteriormente, caminamos hacía la panorámica del Bastión de los Pescadores y la Iglesia de San Matías (donde han sido coronados todos los reyes húngaros) con sus tejado de cerámica de Szolnay y sus estandartes en el interior. No os vayáis sin visitarla por dentro, ya que es muy bonita.

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Una vez visitado y recorrido todo el complejo de Buda, decidimos bajar andando para entrar un poco en calor, y desde alli volver al hotel para recoger nuestros respectivos bañadores y poner rumbo a uno de los balnearios estrella de la ciudad, el Balneario Széchenyi. 

Nosotros no caímos en la cuenta, y lo hicimos al día siguiente antes de ir al aeropuerto, y es que una vez cruzado el puente de las cadenas y de subida por el canal que hay al lado del Danubio hacía el Parlamento, podéis encontrar el Monumento de los Zapatos. dscn9117Impresiona ver toda una fila de zapatos en la orilla del Danubio, son en recuerdo de las personas judias asesinadas por los nazis y los flechas cruzadas en 1944-1945. Sobrecoge el pensar que eran asesinados de un tiro allí y arrojados al Danubio.

En torno al balneario, podéis ir hasta él con metro, con la línea naranja parando en la parada que tiene el mismo nombre, Széchenyi Bath. Id con tiempo porque hay tantas piscinas que al menos 2 horas las inviertes en él. A mi gusto (y dado que no me van mucho los balnearios, y más si están a rebosar), lo más divertido eran sus piscinas externas, ya que el salir con -6 grados a plena calle e introducirse corriendo a una piscina de 38 grados es una autentica maravilla. Toda una experiencia. Abren desde las 7:00AM, pero a partir de las 19:00PM cierran las piscinas interiores y dejan solo las que consideran como públicas (es decir las tres exteriores) hasta las 22:00.  No debéis iros de Budapest sin bañaros en alguno de sus balnearios, tenéis para elegir.

Una vez relajados, volvimos de nuevo a nuestro hotel a dejar nuestros bañadores y pertenencias, y decidimos dar un paseo por las calles cercanas para despedirnos. Lo que incluyó tomarnos otro chocolate caliente…¿y dónde? 🙂 , pues en la chocolatería Gerbeaud, no podía ser de otra forma. No os preocupéis que os adjunto foto también jajaja IMG-20170126-WA0017.jpg

Para mí, Budapest, pese al rigor y el ostracismo al que fue sometida por la dictadura comunista, aún conserva ese aire “señorial e imponente”, y por ello se encuentra dentro de mis ciudades europeas favoritas. Por lo que con o sin rumbo fijo, te aconsejo que te dejes  llevar por sus calles y plazas, piérdete por ellas, es una ciudad que a cada paso te sorprende.

**El tranvía número 2: Recorre la orilla este del Danubio y hace paradas en el Puente de las Cadenas, el Parlamento, el Mercado Central y en todos los puntos de interés de la orilla de Pest. Processed with VSCO with a5 preset

 

Hasta pronto, C.

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